Archivo para la categoría "Cuentos…"

Hay cosas que no tienen precio – Kary Rojas   Leave a comment

Hay cosas...

Hay cosas que no tienen precio…

Hay cosas que son tan fáciles y sencillas cuando existe el amor, brotan naturalmente y aunque no se compran ni se venden, son de inmenso valor…
Un abrazo en un momento de fragilidad, cuando tenemos miedo o ganas de llorar, aunque es muy fácil de darlo es tan difícil a veces encontrarlo, no tiene precio recibirlo, vale tanto…
Un te amo que brote desde el corazón, cuando sale repleto de amor, parece ser fácil pronunciarlo, pero decirlo es a veces tan complicado, y cuando se escucha se dan momentos que no tienen precio por tan incalculable valor…
Un consejo en la confusión o a la hora de tomar una decisión, cualquier puede darlo, pero no todo el mundo sabe darlo, encontrarlo, no tiene precio, es una bendición…
Una amistad verdadera, capaz de enfrentar toda prueba, no se encuentra en todos lados, pueden que surjan muchos intentos, pero no tiene precio el amigo sincero y leal, es un tesoro y privilegio serlo y encontrarlo…
El beso y el abrazo de una madre, son de las cosas incalculables de valor que muchas veces no se valoran, solo cuando se añoran, no tienen precio porque son regalo de Dios.
El perdón anhelado, de ofrecerlo y encontrarlo, le da tanta paz al alma, que no tiene precio ese momento sagrado de liberación… Hay que experimentarlo y sentirnos privilegiados…
Ver, oír, hablar, caminar, tener nuestras facultades físicas y fisiológicas, amar y ser amados, son bendiciones incalculables que  nos hacen sentir multimillonarios, porque no se venden ni se compran por nada, no tiene precio el poder disfrutar de ellas…
Contar contigo, así como eres, encontrarte en mi camino, ser parte de la historia que este momento escribimos, nunca lo imaginé, no tiene precio, me hacen sentir afortunada de tenerte.
Y pareciera que todo esto fuese tan sencillo, no nos damos cuenta que son milagros que contemplamos, que no venderíamos ni podríamos contemplarlos, porque no tienen precio pues valen demasiado…

Kary Rojas 

Publicado abril 7, 2014 por rosawrosa en Cuentos...

La ciudad de los pozos – Jorge Bucay   Leave a comment

pozos

La ciudad de los pozos.

 

Era una ciudad que no estaba habitada por personas, solo existían pozos, pozos vivientes.
Los pozos eran diferentes por el lugar en que estaban excavados y también por el brocal que los conectaba con el exterior.
Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y metales preciosos, y pozos humildes de ladrillos y madera.  Otros eran tan pobres que sólo eran agujeros pelados que se abrían en la tierras.  La comunicación entre los “habitantes de la ciudad” era de brocal a brocal y así las noticias cundían rápidamente.
Un buen día llego una moda que seguramente había nacido en un pueblo humano.  La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se preciara de serio debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior.  Lo importante no era lo superficial sino el contenido.  Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas.
Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro, otros de electrodomésticos y aparatos mecánicos.  Algunos más optaron por el arte, pinturas pianos de cola, esculturas.  Finalmente los intelectuales se llenaros de libros, manifiestos y revistas especializadas.
Pasó el tiempo y la mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no podían incorporar más.  Los pozos no eran iguales todos, unos se conformaron y otros pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo en su interior, así que apretaron el contenido o aumentaron su capacidad ensanchándose.
Un pozo pequeño observó como sus camaradas gastaban toda su energía ensanchándose. Y pensó que pronto se confundirían los bordes y perderían su identidad, por eso se le ocurrió que para aumentar su capacidad debería crecer hacia lo profundo, ser más hondo.  Pronto se dio cuenta dee que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar.  Si quería ser más profundo debía vaciarse primero de todo el contenido.
Al principio tenía mido del vacío, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad lo hizo.  Vacío de posesiones, empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas que el había desecho..
Un día se sorprendió el pozo que crecía hacia adentro, ¡encontró en el fondo agua!, alago que nunca había pasado a otros.  Empezó a jugar con el agua descubierta y por último la saco a la superficie.  La ciudad no conocía más que la escasa agua de lluvia, así que la tierra alrededor del pozo se revitalizo y empezó a despertar, las semillas de sus entrañas brotaron el pasto, flores y pequeños arbolitos.  Y a ese pozo lo empezaron a llamar “El Vergel”.   Todos preguntaron como había conseguido el milagro.  El contestaba:  “¡Ningún milagro!, sólo hay que buscar en el interior, ir hacia lo profundo”.
Quisieron imitarle muchos pero cuando se dieron cuenta que para ir a lo profundo debían vaciarse, siguieron ensanchándose para tener más y más.
En la otra punta de la ciudad un pozo se arriesgo y empezó a profundizar, llegó al agua, salpicó hacia afuera creando el segundo vergel.
¿Qué harás cuando el agua termine?, le preguntaron.  “No sé lo que pasará, pero por ahora entre más agua saco, mas agua hay”, contestó.
Pasaron los meses después del descubrimiento y un día por casualidad los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de si mismos, era la misma, que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.
Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida, no sólo se podían comunicar de brocal a brocal, superficialmente; sino que la búsqueda les había depara un nuevo secreto punto de contacto…  La comunicación profunda que sólo consiguen entre si aquéllos que tienen el valor de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen que dar.

 

Bibliografía
“Cuentos para pensar”
Jorge Bucay

Publicado marzo 16, 2014 por rosawrosa en Cuentos...

Otra pequeña historia de amor – Rosa   Leave a comment

jardin

Otra pequeña historia de amor.

 

Por las noches guardo la bandejita de las galletitas trituradas para los pajaritos para que no se humedezca. Antes de ayer a la mañana tempranito estaban los cinco! La mamá, el papá y los pichoncitos arriba de la columna esperando el alimento, cuando salí a ponerles la comida se fueron y apenas entré a la casa ya estaban todos comiendo.

Siempre mirando a través de la ventana para que no se asusten ví que mamá y papá, bajo su atenta mirada y no dejando que se acerquen otros pájaros, esperaban que los pichones se alimenten solitos. Dos de ellos ya se alimentan solos pero el tercero aún no, sacude sus alitas chillando para que lo alimenten, y la mamá amorosa primero lo incita a que coma solo, pero como sigue chillando y aleteando, la madre termina al final dándole la comida en la boca hasta que queda satisfecho. Esta historia me hace acordar cuando mi madre decía que los hijos son como los dedos de las manos, pertenecen a la misma pero son todos distintos y cada uno cumple una función.

Ayer estuve atenta a los chillidos característicos del pichoncito, en un momento pensé que tenía alguna dificultad para comer o estaba enfermo, y si hubiera sido así, como haría para ayudarlo ya que son animalitos que no están en cautiverio.

Pero no…hoy vinieron todos!!! Primero los dos pichoncitos que ya comían solitos, al ratito apareció el que chillaba tanto, llegó cauto, temeroso, mirando a todos lados, cuando se sintió seguro se acercó a la bandejita y comenzó a alimentarse, cuando terminó de comer levantó vuelo y se fué junto a sus hermanitos de nuevo al jardín, mientras tanto la mamá miraba atenta desde el árbol como sus hijitos se alimentaban y jugaban. Una verdadera maravilla de la naturaleza, digna de admiración por estos pequeñitos seres. Cuánto tenemos que aprender de ellos !!!

 

Rosa.

Publicado enero 16, 2014 por rosawrosa en Cuentos...

La nube avariciosa – Pedro P.Sacristán   Leave a comment

avaricia

La nube avariciosa.

 

Érase una vez una nube que vivía sobre un país muy bello.Un día, vio pasar otra nube mucho más grande y sintió tanta envidia, que decidió que para ser más grande nunca más daría su agua a nadie, y nunca más llovería.
Efectivamente, la nube fue creciendo, al tiempo que su país se secaba. Primero se secaron los ríos, luego se fueron las personas, después los animales, y finalmente las plantas, hasta que aquel país se convirtió en un desierto. A la nube no le importó mucho, pero no se dio cuenta de que al estar sobre un desierto, ya no había ningún sitio de donde sacar agua para seguir creciendo, y lentamente, la nube empezó a perder tamaño, sin poder hacer nada para evitarlo.
La nube comprendió entonces su error, y que su avaricia y egoísmo serían la causa de su desaparición, pero justo antes de evaporarse, cuando sólo quedaba de ella un suspiro de algodón, apareció una suave brisa. La nube era tan pequeña y pesaba tan poco, que el viento la llevó consigo mucho tiempo hasta llegar a un país lejano, precioso, donde volvió a recuperar su tamaño.
Y aprendida la lección, siguió siendo una nube pequeña y modesta, pero dejaba lluvias tan generosas y cuidadas, que aquel país se convirtió en el más verde, más bonito y con más arcoiris del mundo.

 

Pedro Pablo Sacristán

Publicado enero 14, 2014 por rosawrosa en Cuentos...

Una pequeña historia de amor – Rosa   Leave a comment

amor

Una pequeña historia de amor.
 
Siempre supe que la naturaleza y los animales son una maravilla y ejemplo de amor, pero en estos días superé y confirmé ese amor por la vida viendo a unos pajaritos que nacieron en un nido que hicieron en mi ficus. Nacieron tres pichoncitos, creo que son chingolitos. Al principio venía la mamá o el papá a buscar las galletitas trituradas que siempre les dejo en una bandejita y se los llevaban al nido, la semana pasada empezaron a volar y la mamá los trajo donde estaba la comida y mientras ellos chillaban, ella los alimentaba en la boca, atenta a que no se acercara ningún otro pájaro. Esta semana ella los acompañó pero ya no los alimentó sino que controló que se alimentaran por sus propios medios.
Hoy detrás de la ventana vi que ya vienen solitos a alimentarse y después vuelven al árbol llenos de alegría a jugar entre ellos.
Realmente me asombra estos seres tan pequeñitos y el amor que hay entre ellos y su familia y entonces me pregunto: en que nos equivocamos los seres humanos que tanto daño nos hacemos entre nosotros? Por el Dios dinero? Por envidia? Por egoísmo o porque nos creemos superiores? Será que algún día evolucionaremos como especie respetando a la naturaleza y a los seres vivos o seguiremos destruyendo el planeta como lo estamos haciendo o mirando para otro lado?
Me quedo mirando a través de la ventana a estos seres pequeñitos, ejemplo de amor puro, con la esperanza de que mi propia especie tome conciencia y que sepamos valorar las cosa pequeñas que al final son las que más satisfacciones nos da.
 
Rosa

Publicado enero 13, 2014 por rosawrosa en Cuentos...

No dejes que te roben tus sueños !!!   Leave a comment

sueños

No dejes que te Roben tus Sueños!

Ante un grupo de niños un hombre narró la siguiente historia:

Había una vez un muchacho quien era hijo de un entrenador de caballos. El padre del muchacho era pobre y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su familia y mandar al muchacho a la escuela. Una mañana en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.
El joven escribió una composición de siete páginas esa noche en la que describía su meta. Escribió su sueño con mucho detalle y hasta dibujó un plano de todo el proyecto:
el rancho, las pesebreras, la ganadería, el terreno y la casa en la que quería vivir; en fin, puso todo su corazón en el proyecto y al día siguiente lo entregó al profesor.
Dos días más tarde, recibió de vuelta su trabajo reprobado, y con una nota que decía:”venga a verme después de clases”. El chico del sueño fue a ver a su profesor y le preguntó ¿por qué me reprobó? El profesor le dijo:”es un sueño poco realista para un chico como tú. No tienes recursos; vienes de una familia pobre. Para tener lo que quieres hacen falta muchas cosas y además mucho dinero.
Tienes que comprar el terreno, pagar por la cría original y después tendrás muchos gastos de mantenimiento. No podrías hacerlo de ninguna manera. A continuación el profesor agregó: si vuelves a hacer el trabajo con objetivos más realistas, reconsideraré tu nota”.
El chico volvió a su casa y pensó mucho. También le preguntó a su padre qué debía hacer. Éste le respondió:” mira hijo, tienes que decidir por ti mismo; de todos modos, creo que es una decisión importante para ti, ¿cierto?”
Finalmente después de reflexionar durante una semana, el chico entregó el mismo trabajo, sin hacer cambio alguno.
Le dijo al profesor:”usted puede quedarse con mi mala nota, yo me quedaré con mi sueño”.
Al concluir el hombre miró a los niños y les dijo:”les cuento esta historia porque es mi historia. Aquí estamos en medio de la casa de mis sueños, dentro del rancho que me propuse conseguir por que esa era la meta de mi vida. Aún conservo aquella tarea del colegio enmarcada sobre la chimenea”.
Luego agregó: “lo mejor de la historia es que hace dos años, ese mismo profesor trajo a treinta chicos a visitar mi rancho”. Y al irse el profesor me dijo: “mira, ahora puedo decírtelo. Cuando era tu profesor, era una especie de ladrón de sueños. Durante esos años, le robé un montón de sueños a los niños. Por suerte tuviste la suficiente fortaleza para no abandonar el tuyo’.”

No dejemos que nadie nos robe nuestros sueños, ni tampoco le robemos a otros los suyos.

Autor desconocido por mí.

Publicado enero 3, 2014 por rosawrosa en Cuentos...

Disfruta el momento   Leave a comment

momentos

Disfruta el momento…

Una persona caía por un barranco y se sostuvo de las raíces de un árbol.
Arriba del barranco había un oso inmenso queriendo devorarlo.
El oso mostraba los dientes, babeaba de ansiedad por el plato que tenía delante suyo.
Y abajo, listos para tragarlo cuando cayera, estaban nada más y nada menos que seis tigres tremendamente hambrientos.
Él levantaba la cabeza, miraba hacia arriba y veía el oso. Cuando el otro daba una tregua, oía el rugir de los tiges, próximos a sus pies.
En determinado momento, él miró al costado izquierdo y vio una frutilla roja,linda, reflejando el sol. En un esfuerzo supremo, apoyó su suerpo, sotenido solamente por la mano derecha, y con la izquierda, tomó la frutilla.
Cuando pudo mirarla mejor quedó admirado por su belleza. Entonces llevó la frutilla a la boca y disfrutó su sabor dulce y suculento. Fue un placer supremo comer aquella frutilla tan rica.
Quizá te preguntes: Pero, ¿y el oso? Olvida al oso y ¡come las frutillas!
¿Y los tigres? Mala suerte de los tigres, ¡Come la frutilla!
Siempre existirán osos queriendo comer nuestras cabezas y tigres queriendo arrancar nuestros pies. Eso hace parte de la vida, pero es importante saber comer las frutillas, siempre.
Nosotros no podemos dejar de comerlas sólo porque existen osos y tigres.
Los problemas no impiden a nadie ser feliz.
Come la frutilla, no dejes que ella escape.
Relájate y vive un día a la vez. Los problemas están en la vida de todos,pero la gran verdad es que el mejor momento para ser feliz ¡es ahora!

 

Autor desconocido por mí.

Publicado diciembre 28, 2013 por rosawrosa en Cuentos...

Un cuento de Navidad – Raynier Maharaj   Leave a comment

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Un cuento de Navidad

En vísperas de Navidad impera una cálida agitación en todos los hogares del mundo. El sentimiento festivo y la alegría de reunirse con la familia traen a mi memoria una historia que me encanta relatar cada año. Es una historia real, aunque parezca increíble. Y da testimonio de que los milagros pueden ocurrir.
Hace mucho tiempo, un grupo de jóvenes decidió compartir algo de la alegría de la Navidad. Se habían enterado de la existencia de varios niños que pasarían el día de fiesta en el hospital comunitario más cercano. De manera que uno de ellos se disfrazó de Papá Noel, luego compraron varios regalos, los envolvieron y, munidos de sus guitarras y sus dulces voces, se aparecieron por sorpresa en el hospital en la Nochebuena.
Los niños festejaron alborozados la visita de Papá Noel; cuando el grupo de amigos terminó de distribuir los regalos y de cantar sus villancicos, todos los ojos estaban anegados en lágrimas. De ahí en más, los jóvenes decidieron que representarían el papel de Papá Noel cada año.
En la Nochebuena siguiente, incluyeron en su visita a las mujeres internadas en el hospital, y al tercer año la invitación se extendió a algunos niños pobres del vecindario.
En la cuarta Nochebuena, sin embargo, después de realizar la ronda ya habitual, Papá Noel revisó su saco y descubrió que le habían sobrado algunos juguetes. De modo que los amigos se reunieron para deliberar y decidir qué harían con ellos. Alguien mencionó la existencia de un mísero caserío precariamente instalado en las inmediaciones, donde vivían algunas familias terriblemente pobres.
Por lo tanto, el grupo decidió dirigirse allí, pensando que el número de familias llegaría a tres como máximo. Pero cuando treparon la cuesta de la colina, y se encontraron en medio de la desolada extensión -ya era cerca de medianoche-, el consternado grupo pudo ver a gran cantidad de personas alineadas a ambos lados de la calle.
Se trataba de niños; más de treinta niños expectantes. Detrás de ellos no se veían chozas, sino filas y filas de destartaladas instalaciones precarias. Cuando detuvieron el coche en el que iban, los niños se acercaron corriendo, chillando de júbilo. Era evidente que habían estado toda la noche esperando pacientemente la llegada de Papá Noel. Alguien -nadie pudo recordar quién-, les había dicho que él llegaría, aunque nuestro Papá Noel había decidido hacerlo sólo algunos minutos antes.
Todo el mundo quedó desconcertado, excepto el propio Papá Noel. El estaba sencillamente dominado por el pánico. Sabía que no tenía juguetes suficientes para tantos niños. Finalmente, sin querer decepcionarlos, decidió entregar los pocos juguetes que tenía a los mas pequeños. Cuando se terminaran, explicaría lo ocurrido a los más grandes.
De manera que enseguida se encontró trepado sobre el capó de un vehículo, con treinta niños deslumbrantemente aseados y ataviados con sus mejores galas, alineados de menor a mayor, aguardando su turno. A medida que cada niño ansioso se aproximaba, Papá Noel revolvía dentro de su saco con el corazón cargado de temor, anhelando encontrar por lo menos un juguete más para entregar. Y, por algún milagro, encontró uno cada vez que metió la mano en el saco. Finalmente, cada niño recibió su juguete. Papá Noel miró en el interior de su saco, ahora desinflado. Estaba vacío, tan vacío como debería haber estado veinticuatro niños antes.
Lleno de alivio, soltó un jovial “¡Jo, jo!” y se despidió de los niños. Pero cuando estaba a punto de montar en el coche (aparentemente, los renos tenían el día libre), oyó que uno de los niños exclamaba:
-¡Papá Noel, Papá Noel, espera!
Detrás de los matorrales, aparecieron dos niños pequeños, un niño y una niña. Habían estado durmiendo.
El corazón de Papá Noel dio un vuelco. Esta vez estaba seguro de no tener más juguetes. El saco estaba vacío. Pero cuando los niños se acercaron sin aliento, él reunió coraje y volvió a meter la mano en el saco. Y, abracadabra, en él había más regalos.
El grupo de amigos, que actualmente ya son adultos, todavía comentan el milagro de esa mañana de Navidad. Siguen sin encontrarle explicación; sólo pueden decir que aquello realmente sucedió.
¿Que cómo sé de la historia?  Bueno; yo era el Papá Noel.

 


RAYNIER MAHARAJ 

Publicado diciembre 23, 2013 por rosawrosa en Cuentos...

Un sueño de Navidad – Guillermo T.Piedrahita   Leave a comment

navidad

 

Un sueño de Navidad.

La noche tenía un Cielo brillante. Las estrellas habían salido en alegres grupos para iluminarlo y advertir y precisar ante los habitantes de la tierra que era la víspera de la Navidad, por lo que nadie podía tener amarguras, ni peleas, ni guerras. Se acercaba el Nacimiento de Jesús, la mejor noticia que el Mundo iba a recibir por los siglos de los siglos. Era, en cierta forma, el mensaje de paz por los hombres que habían olvidado que muy jóvenes, desde su nacimiento, habían creado un núcleo denominado Familia, que con el paso de los años se estaba desintegrando, con lo cual los grandes valores morales y éticos, dolorosamente, se escabullían.
También ese Cielo tan preciosamente iluminado quería despertar la conciencia de tantos y tantos jóvenes –hombres y mujeres-  sumidos en la más tremenda oscuridad porque una vez, pese a las numerosas advertencias, ingresaron en el mundo de las drogas. Y a muchísimos les costaba salir luego de ellas. Y, generalmente, pasaban a convertirse en delincuentes porque su adicción les obligaba a matar o a robar.
Quería también el Cielo dar una luz de esperanza para  millones de personas víctimas del racismo y la xenofobia, por el color de su piel, por su procedencia, por su condición económica débil, para que tuvieran un hálito de paz y pensaran que un día no muy lejano serían bien recibidos y desaparecerían todas las persecuciones, los malos y despectivos tratos, las mofas y podrían trabajar y establecerse en países que no eran los suyos para ayudar a crear riquezas y poder subsistir decorosamente.
La víspera del Nacimiento del Niño Dios, un Cielo tan resplandeciente, pretendía indicar que todas las religiones eran igualmente respetables y que en nombre de ninguna de ellas se podía incitar al crimen, al terrorismo, a la violencia porque, precisamente Dios, creó al mundo para que la gente se entendiese mediante la palabra, queriendo decir que iban a desaparecer las desigualdades sociales; que los hombres y mujeres de buena voluntad contarían con los recursos indispensables para su supervivencia. Así se conseguiría que la felicidad fuera la norma general que todos contarían con una vivienda digna, con eficientes sistemas de salud y de educación, sin prejuicios sociales ni discriminaciones.
En cada uno de sus reflejos luminosos traía un mensaje específico para que se acabaran las guerras; para que la familia volviera a ser  ese gran núcleo compacto donde predominase el diálogo, como símbolo de unidad; para que nunca más hubiese drogas malignas y se eliminaran para siempre. Para que el blanco, el negro, el amarillo y todas las razas pacíficamente  convivieran ayudándose unas a otras; para que en todo el mundo las diferencias entre los seres humanos encontraran la solución mediante el diálogo.
Pero, desafortunadamente todo era un sueño. Tuve que despertar y encontrarme con  la realidad, con esa cruda realidad, que muchas veces, con gesto dolorido, remueve las entrañas ante tantos hechos dolorosos, tristes, injustos y amargos que se viven a diario.  Durante la noche la lluvia y la tierra se habían entremezclado y el Cielo había estado permanentemente a oscuras. Mi mente había ideado un mundo digno. Un mundo construido para el ser humano. Un mundo, sin embargo, destruido por el propio ser humano, debido a su egoísmo, a no saber alejar de su corazón las malas obras y la cizaña y  por tener abierta su mente y su pensamiento para el mal cerrándole todas sus puertas al bien.
¡Pero, a veces, los sueños se hacen realidad!

Guillermo T.Piedrahita.

 
 

Publicado diciembre 21, 2013 por rosawrosa en Cuentos...

El arbolito de Navidad   Leave a comment

arbol

El Árbol De Navidad

Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el “divino Idrasil” o el “dios Odín”. En cada solsticio de invierno, cuando suponían que se renovaba la vida, le rendían un culto especial.
La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol, bailaban y cantaban adorando a su dios.
Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania e Inglaterra, derribó el árbol que representaba al dios Odín, y en el mismo lugar plantó un pino, símbolo del amor perenne de Dios y lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano: las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador. Esta costumbre se difundió por toda Europa en la Edad Media y con las conquistas y migraciones,llegó a América.
Poco a poco, la tradición fue evolucionando: se cambiaron las manzanas por esferas y las velas por focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.

Las esferas y sus colores, actualmente simbolizan las oraciones que hacemos durante el periodo de Adviento:
azules simbolizan oraciones de arrepentimiento
plateadas, de agradecimiento
doradas, de alabanza
rojas, de petición

Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino que representa la fe que debe guiar nuestras vidas.
También se suele adornar con diversas figuras el árbol de Navidad. Éstos representan las buenas acciones y sacrificios, los “regalos” que le daremos a Jesús en la Navidad.
Para aprovechar la tradición: Adornar el árbol de Navidad a lo largo de todo el Adviento, explicando a los niños cada simbolismo. Los niños pueden elaborar sus propias esferas (24 a 28, dependiendo de los días que tenga el Adviento) con una oración o un propósito en cada una. Conforme pasen los días, las van colgando en el árbol de Navidad hasta Nochebuena.

Algo que no debes olvidar

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió, o lo que se acostumbraba hacer, en tiempos pasados. Son los hechos u obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita. La palabra tradición viene del latín traditio que viene del verbo tradere, que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

Autor desconocido por mí.

Publicado diciembre 18, 2013 por rosawrosa en Cuentos...