Archivo para mayo 2012

Verbo amar y verbo dar – Ceci Soyer   Leave a comment

 
 
Verbo amar y verbo dar
 
Es bueno recordar  que el verbo amar,
sino va acompañado del verbo dar,
es tan sólo una palabra hueca,
una palabra sin casi valor.
 
Derramar una sonrisa al desvalido,
es tan bueno como darle pan,
a veces es más fácil dar un mendrugo,
que dar una sonrisa al amigo.
 
Pareciera que es fácil esa palabra dar,
créeme que sin Dios es difícil de tu sustento dar,
sin embargo es tan fácil hacer feliz,
una sonrisa, un saludo, un cómo te va,
no tiene valor monetario pero sí espiritual,
y al otro con tan poco lo harás feliz.
 
Eso que más te cuesta regalar y donar,
eso es lo realmente debes dar,
muchas veces no son juguetes ni ropa,
sino sonrisas y tiempo para conversar.
 
Claro que sabemos lo bueno que es dar,
la cosa es que es más fácil desprendernos,
de dinero o cosas materiales,
que dar de nuestro tiempo.
 
Olvidamos que la vida es  corta,
que existe un más allá,
regalemos sonrisas y ternura,
si te es difícil aunque tan sólo sean
miguitas, tan solo miguitas de ternura,
para el que sufre y está sólo.

 
 
Ceci  Soyer
 
 
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Publicado mayo 30, 2012 por rosawrosa en Poemas.

La persona…   Leave a comment

 

 
La persona que no arriesga nada, que no hace nada,
no tiene nada. No es nada.
Podrá evitar el sufrimiento y la tristeza, pero no
puede aprender, sentir, cambiar, crecer ni amar.
Sólo es libre la persona que se arriesga.
 
Autor desconocido por mí.
 
 
 

Publicado mayo 28, 2012 por rosawrosa en Frases.

Amo mi silencio – Magusalome   Leave a comment

 

 

Amo mi silencio.
 
 
A veces busco la soledad, para escuchar la voz interior
a veces me doy permiso de apartar todo y hundirme en mis pensamientos,
a veces me dejo llevar por las sensaciones que hablan y me indican que camino seguir.
 
En esos momentos en que busco algo más allá que ahora, más lejos del cielo
y más interno que el corazón, es en esos momentos que dejo todo ,cuando cierro los ojos
y abro mi alma, cuando limpio de mi ser con una lágrima o me doy un abrazo fuerte.
 
Cuando el viento besa mis labios y la lluvia lava mi rostro,
las respuestas vienen solas , cuando puedo ver con claridad,
cuando veo mas allá de lo físico , de lo material y de lo elemental,
mantengo cerrados los ojos, abrazo mis piernas y las acerco a mi pecho.
 
La luna ha venido a acompañarme, junto con la soledad, amo este silencio
estoy a un instante de lo sublime, el mundo se entretiene con mis problemas
y yo dejo que los problemas se hagan gotas que con el sol se desvanezcan.
 
Soy tan infinitamente pequeña y tan inmensamente etérea.
Solo tengo palabras y sentimientos que son mi fortaleza y mi debilidad,
lo que me sacará adelante y lo que me dará fuerza,
mi mano estara esperándote para andar, y el camino
 apenas esta por comenzar…………….
 

Magusalome

 
 

Publicado mayo 27, 2012 por rosawrosa en Poemas.

Peter Pan   Leave a comment

 

Peter Pan
 
Wendy, Michael y John eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan. Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter. 
 Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por la habitación.  
 Era Campanilla, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos…
 – Campanilla os ayudará. Basta con que os eche un poco de polvo mágico para que podáis volar.
 Cuando ya se encontraban cerca del País de Nunca Jamás, Peter les señaló:
 – Es el barco del Capitán Garfio. Tened mucho cuidado con él. Hace tiempo un cocodrilo le devoró la mano y se tragó hasta el reloj. ¡Qué nervioso se pone ahora Garfio cuando oye un tic-tac!
 Campanilla se sintió celosa de las atenciones que su amigo tenía para con Wendy, así que, adelantándose, les dijo a los Niños Perdidos que debían disparar una flecha a un gran pájaro que se acercaba con Peter Pan. La pobre Wendy cayó al suelo, pero, por fortuna, la flecha no había penetrado en su cuerpo y enseguida se recuperó del golpe.
 Wendy cuidaba de todos aquellos niños sin madre y, también, claro está de sus hermanitos y del propio Peter Pan. Procuraban no tropezarse con los terribles piratas, pero éstos, que ya habían tenido noticias de su llegada al País de Nunca Jamás, organizaron una emboscada y se llevaron prisioneros a Wendy, a Michael y a John.
 Para que Peter no pudiera rescatarles, el Capitán Garfio decidió envenenarle, contando para ello con la ayuda de Campanilla,   quien deseaba vengarse del cariño que Peter sentía hacia Wendy. Garfio aprovechó el momento en que Peter se había dormido para verter en su vaso unas gotas de un poderosísimo veneno.
 Cuando Peter Pan se despertó y se disponía a beber el agua, Campanilla, arrepentida de lo que había hecho, se lanzó contra el vaso, aunque no pudo evitar que la salpicaran unas cuantas gotas del veneno, una cantidad suficiente para matar a un ser tan diminuto como ella. Una sola cosa podía salvarla: que todos los niños creyeran en las hadas y en el poder de la fantasía. Y así es como, gracias a los niños, Campanilla se salvó.
 Mientras tanto, nuestros amiguitos seguían en poder de los piratas. Ya estaban a punto de ser lanzados por la borda con los brazos atados a la espalda. Parecía que nada podía salvarles, cuando de repente, oyeron una voz:
 – ¡Eh, Capitán Garfio, eres un cobarde! ¡A ver si te atreves conmigo!
 Era Peter Pan que, alertado por Campanilla, había llegado justo a tiempo de evitarles a sus amigos una muerte cierta. Comenzaron a luchar. De pronto, un tic-tac muy conocido por Garfio hizo que éste se estremeciera de horror. El cocodrilo estaba allí y, del susto, el Capitán Garfio dio un traspié y cayó al mar. Es muy posible que todavía hoy, si viajáis por el mar, podáis ver al Capitán Garfio nadando desesperadamente, perseguido por el infatigable cocodrilo. 
 El resto de los piratas no tardó en seguir el camino de su capitán y todos acabaron dándose un saludable baño de agua salada entre las risas de Peter Pan y de los demás niños.
 Ya era hora de volver al hogar. Peter intentó convencer a sus amigos para que se quedaran con él en el País de Nunca Jamás, pero los tres niños echaban de menos a sus padres y deseaban volver, así que Peter les llevó de nuevo a su casa.
 – ¡Quédate con nosotros! -pidieron los niños.

Fín


 

Publicado mayo 23, 2012 por rosawrosa en Cuentos...