Archivo para octubre 2009

El amor, es la exaltación de la vida – Joe´A   Leave a comment

 

 

 

El amor, es la exaltación de la vida.
 
Las hojas se mueven con la brisa
las secas se sueltan y bailan por el aire 
se caen formando un lecho suave ,
suelo de pasiones …
 
Las  flores aún  exhalan su perfume
en las noches más oscuras
exhiben sus más exuberantes colores
en el más fuerte sol del verano…
jardines de los amores.
 
La luna brilla más, mas insinúa
cuando es calentada por el sol
con una luz tan  encantadora
que ofusca a muchas estrellas .
 
El amor se rebela más
sobre el fuego de las pasiones.
Paraíso en vida de los corazones
con los encantos de las  emociones y sensaciones.
 
Mi  cuerpo tiene  mas lozanía
con tu presencia
vibra con tu cariños y caricias
que dan  sentido a mi vida.
 
Amar es exaltar la vida
que cobra entusiasmo con la pasión
concilia  la razón y la emoción
enaltece la belleza de la Creación .
 
Joe’A.
 

Publicado octubre 27, 2009 por rosawrosa en Poemas.

No quisiera morirme sin volver a verte – Poldy Bird   1 comment

 

 

 

No quisiera morirme sin volver a verte.
 
Yo tenía un vestido blanco con ventanitas de broderie en el ruedo. Había luna y un patio y naranjada y se bailaba dos pasos largos y un pasito corto.
Las chicas nos reuníamos en el baño para contarnos cosas y reírnos de nervios.
Vos no eras invitado; solamente el amigo de un amigo, pero nadie te dijo que te fueras. Tenías una camisa bien planchada y los ojos más bellos de la noche.
Creí que te acercabas para sacar a bailar a la dueña de casa, pero era a mí.
Al principio casi no podía hablarte porque tenía que contar los pasos un-dos-tres un-dos-tres, después la música hizo de maestra de danzas e intercambiamos nombres y teléfonos
La vida era tan nueva, era tan larga, era tan sin estrenar y dulce, era tantas preguntas, era tantas promesas y esperanzas, era una extraordinaria omnipotencia: un territorio de descubrimiento donde todo el tiempo era nuestro y moriríamos de viejos algún lejano día en un lejano año . . .
La vida era una estrella lustrada con el pañuelo de lustrar manzanas, ese pañuelo del que aun no conocíamos su vuelo de alondra gris para el adiós, su textura de nube para secar el llanto de los desconsuelos . . .
La vida era el instante en que vivíamos, una página en blanco para garabatearla o estrujarla, para hacer un barquito que navegara en charco de la lluvia o cruzara el Atlántico, porque todo, absolutamente todo era posible y bello y luminoso.
Por todo esto, por un bolero que cantaste a capella y que me dio vergüenza que los demás oyeran ( Mujer . . . si puedes tú con Dios hablar . . . pregúntale si yo alguna vez . . .), y más que nada por un breve beso . . . MI PRIMER BESO . . ., sentimos que ese encuentro era un encuentro "para siempre jamás".
Tal vez hubiese sido así si no hubiera tenido que marcharme con mi familia por tres largos años a un pueblo de Corrientes.
Digo "tal vez" porque no estoy segura si hubiese continuado, de quedarme yo aquí, la magia y el romance. O solamente fue el olor del verano, el un dos tres del baile, tus ojos desbordantes, tu barítona voz, mis ganas de saber lo que era un beso . . .
Y sin embargo ahora, después de tanto tiempo, de tantas cosas y tantos desencuentros que se juntaron para hacer mi vida, me gustaría verte otra vez.
No quisiera morirme sin volverte a verte.
Claudio: si por casualidad lees estas líneas, si recordás que fuiste aquel muchacho, si mi nombre te dice alguna historia que no borraste de tu corazón, llamame.
Hay media naranjada en cada vaso, que nunca terminamos de beber.
Sólo quiero contarte algunas cosas, saber qué fue de vos, y quizás . . . tener catorce años otra vez, por un rato.
 
Poldy Bird.
 

Publicado octubre 27, 2009 por rosawrosa en Cuentos...

Cuando sentimos que nadie nos ve – Kary Rojas   Leave a comment

 
 
 

Cuando sentimos que nadie nos ve.

Porque hay momentos en que quizás estando ahí, compartiendo y caminando al lado de mucha gente, sentimos que nadie nos está realmente viendo ni se está dando cuenta lo que nuestro corazón siente…
Y nos agota tener que hacer siempre esfuerzos de más, lanzar un lamento y dejar una lágrima escapar, si es demasiado evidente que lo único que quizás hemos de añorar, es un alma que sepa ver un poco más allá de lo que a simple vista se logra contemplar…
Es tan difícil poder expresar el sentir, por miedo quizás a que otros no logren entenderlo ni lo sepan asumir, tal vez porque para la humanidad a veces parece que lo que viven los demás, es una noticia que hay que ver, para comentar y en muchos casos hasta difundir…
Y quisiéramos que alguien nos diera ese abrazo que no nos atrevemos a pedir, o que nos diga esa frase que impulsa y sostiene para que no nos vayamos a rendir, sin tener que decir lo que nos pasa, nos detiene y nos impide seguir; pero en momentos así, es cuando sentimos que nadie nos ve aunque estemos ahí…
Cuando sentimos que nadie nos ve, acude a nuestro auxilio "Doña Soledad", se sienta en esa silla en la que todos en algunos momento se sientan, descansan, toman algo, se levantan y se van; porque en esta vida parece que las personas son como una brisa que a veces casi no se sienten, pero otros momentos se convierten en huracán que arrasan pero que no se quedan para siempre…
Hoy en día cada uno anda en su propio ritual, apostando carreras con el tiempo, sin mirar detenidamente a quien a su lado ha de caminar; es por eso que muchas veces sentimos que nadie nos está viendo, ni se están dando cuenta de lo que estamos viviendo.
Y no podemos acomodarnos en la tristeza y vacío que causa el sentir, que cuando necesitamos que vean que estamos ahí, a los demás les cuesta mucho abrir los ojos un poquito más y poderlo descubrir… en momentos así en los que experimentamos que nadie nos está viendo, es cuando el Amigazo más fijamente nos está contemplando y protegiendo, porque aunque se nos olvide que el camina a nuestro lado y nos cueste sentirlo sin verlo, El es quien guía nuestros pasos, nos está reparando y sosteniendo…

Kary Rojas

 
 

Publicado octubre 21, 2009 por rosawrosa en Cuentos...

Cajitas – Poldy Bird   Leave a comment

 

 

 
Cajitas.
 
 
Junto cajitas. Cajitas esmaltadas, cajitas de madera pintada, cajitas de cristal, de porcelana, de metal, de cartón, de nácar, todas chiquitas.
En esas cajitas guardo los pedacitos de la felicidad. Porque la felicidad no es un enorme friso en la pared, sino un rompecabezas de pieza diminutas que se arma de a poquito.
 Y no tiene una figura fija, preconcebida, sino varias figuras, todas cambiantes, que pueden variar según los días, según las horas, según los lugares…
 Vos me enseñaste eso. Y muchas de esas cajitas tienen partes tuyas.
 No… no lo aprendí enseguida… me llevó tiempo… Cuando tu vida se apagó, el miedo y la soledad hicieron nudos con mis tripas. Golpeaba todas las puertas con terror de no ser escuchada, de no ser recibida. Y me juraba, cada día, golpear otras puertas y otras y otras, sin importarme quién las abriera, quién sería capaz de oír el sonido de campana al viento que emitía mi corazón… una campana de barco en medio del océano, una campana de catedral en medio del desierto, una campana quejumbrosa con sonido de pena y manantial al mismo tiempo… Hasta que empecé a abrir las cajitas. En una encontré un fósforo, uno de esos fósforos con los que encendías mis cigarrillos, y aunque casi no fumo, prendí uno y traté de hacer espirales con el humo, como hacías VOS.
 En otra encontré unas tierritas de colores, de Purmamarca, y el norte le trajo paz y color al sur de mi inquietud, con su placita de vendedores de pesebres, su aire de celeste transparencia, sus montañas redondas… En la de porcelana, una rosa seca y un papel dobladito: "quinto aniversario".
 En la de plata, una medalla bendecida de la Virgen de Luján. Arena de la playa mansa, monedita de austral, un coralito africano, una entrada de cine, un boleto capicúa, un anillito que perdió la piedra, un cuarzo casi dorado, una plumita de colibrí… Todos itinerarios de caminos que recorrimos juntos y yo vuelvo a caminarlos llevando tus pasos encima de los míos, ahora que tus pasos no pesan nada porque son de apenas airecito, de apenas aleteo de mariposa, de apenas una lágrima… Ya ves, ya no golpeo puertas, sólo abro cajitas para no estar tan sola. Pero, eso sí, al mismo tiempo, abro también mi corazón…
 
Poldy Bird.

 

Publicado octubre 21, 2009 por rosawrosa en Cuentos...

Como escribir un mail y no morir en el intento – Rosa   1 comment

  

 

Hola mi cielo…
 
C’omo estas?te escribo sin acentos porque estoy en la compu de tu hermano y no encuentro nada en el teclado grrrrrrrrrrr, mi compu se hizo mieer…se la lleve al amigo de tu hermano para que me la arregle. Antes de irse de vacaciones me puso la fuente de tu maquina y no anduvo,me compro una nueva ayer 5 minutos antes de salir de viaje y al rato de colocarla empezo a salir olor a quemado y como él ya se iba, la lleve a la oficina,alli casi le exploto la fuente en la cara de su amigo, y se quemo un chip de la mother (…que la pario!!!), ahora no se que carajo hice para tener internet porque el LAN ese de mierd…tampoco funciona,entre al la pagina de LDRS y veo que tengo 850000000 mails y no puedo leerlos porque me marca error no se cuanto en ingles que no entiendo un jocaro,ahora lo que espero que pueda al  menos enviarte esta porqueria para que la leas y tte cag…de la risa de tu pobre madre y no te molestes en contestar hasta que te avise porque no puedo leerte.Tu hermano llamo esta manana(ni la enie tiene esta porqueria y no me acuerdo los numeros grrrrr) desde Mendoza, pero como hablo con tu papa no se si cambiaban de micro o cruzaba la frontera a Chile (uno peor que otro para entenderse! ) la cuestion que lo escucho bien. Las chicas le hicieron la despedida el jueves y le regalaron un fibron para que se marque la raya del cu….si se le borra en el
 viaje.Bueno hijita, epero que te rias un poco de lo que te escribo, como
 veras me lo estoy tomando con humor, besito….
 
Ma … (POR LO MENOS TIENE MAYUSCULAS !!!!JAJAJAJA)
 
 
Rosa.
 
 

Publicado octubre 7, 2009 por rosawrosa en Un poco de humor...

En una de estas tardes – Carlos Pellicer   Leave a comment

  

 

 

En una de estas tardes.
 
En una de esas tardes
sin más pintura que la de mis ojos,
te desnudé
y el viaje de mis manos y mis labios
llenó todo tu cuerpo de rocío.
 
Aquel mundo amanecido por la tarde,
con tantos episodios sin historias,
fue silenciosamente abanderado
y seguido por pueblos de ansiedades.
 
Entre tu ombligo y sus alrededores
sonreían los ojos de mis labios
y tu cadera,
esfera en dos mitades,
alegró los momentos de agonía
en que mi vida huyó para tu vida.
Estamos tan presentes,
que el pasado no cuenta sin ser visto.

No somos lo escondido;
en el torrente de la vida estamos.
Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí
toda el agua que va rumbo a tus cántaros.

Tu nombre, tu alegría…
Nadie lo sabe;
ni tú misma a solas.
 
Carlos Pellicer.

 

 
 

Publicado octubre 7, 2009 por rosawrosa en Poemas.

El hilo que conecta todo – Poly Bird   Leave a comment

  

 

 

El hilo que conecta todo.
 
Eres el hilo que lo conecta todo, me hilvana a la música, al color, a las palabras, a los sentimientos, a la naturaleza, al pensamiento, al deseo, al espíritu.
 
Antes de encontrarte, yo era un ramo de cosas entremezcladas, ahora soy una luz única en la que todo está fundido, aglutinado, amasado sin grumos, procesado, unificado en el sentido literal del término. Diste vuelta el cielo para volcarme las estrellas. Ovillaste el canto para atármelo al alma. Aunque me quede quieta pongo en movimiento todo lo que construye al mundo: ternura, alegría, amor. Y lo que lo transforma: mareas, huracanes, hielos, fuegos, sequías…
 
Me voy abriendo. Y al abrirme, me expando, crezco, llego a los confines, vuelvo y entro en mí. En todas partes estás, precediéndome o esperándome. Eso es lo que más amo en ti: tu puntualidad para vencer mi soledad. Tu perseverancia para pulverizar mi pena y echarla al aire. Tu fuerza para ocupar los espacios ambiguos que existen en un ser: el espacio de la duda, el de la indecisión el de la inquietud, el del desgano… Los transformaste en depósitos de vida, latidos de reserva, semillas de tumbergias rosadas (que ya no sé si existen estas flores cuyo nombre me enseñó Silvina Ocampo). No te voy a decir que es la primera vez que me enamoro, porque no es verdad. Pero sí es la primera vez que "me enamoran". Que no elegí, que no ejercí el control desde el principio. Que sucedió sin que me diera cuenta. Que cuando supe, ya lo habías resuelto. Y empecé, entonces, a desatarme.
 
A abrir todas las puertas. A deshacer los nudos. A tirar las piedras a los costados del camino. A respirar llenando los pulmones. A desprenderme culpas y dolores, resentimientos y rencores y dejarlos en papeleros amarillos. Me gusta tu nombre estereofónico, tu voz vibrante y áspera… ¡bah, todo me gustas!
 
De pe a pa. Tu risa un poco tímida. Tus manos sensitivas. La forma en que entornas los ojos con un movimiento casi infantil, como si los párpados pudieran defender todo lo que se lee en ellos. Y tu mirada rápida, directa, que se adelanta siempre a tus palabras, como si les fuera abriendo paso. Me gusta que te importe lo que digo, lo que pienso, lo que siento. Que tengas curiosidad por todo lo que tiene que ver conmigo. Que estés constantemente tratando de asomarte a mi corazón. Para que puedas espiarlo, lo dejo descubierto. Quiero que sepas de mí más de lo que yo misma sé. Que por una vez en mi vida alguien me explique por qué hago o digo…, alguien me dé un consejo acertado, me haga razonar, me brinde un poco de par…, alguien me saque del torbellino cotidiano, de la envidia de los inútiles, del orgullo de los ínfimos y del desagradecimiento de los mendicantes. Alguien que puede mirar de frente el rostro de los ángeles y que hasta los conoce por sus nombres. Alguien que guarde boletos capicúa, programas de cine, servilletas con el nombre de las confiterías, cajitas de fósforos, sobrecitos de azúcar de todos los lugares por donde viaja. Alguien que conoce el nombre de las estrellas y puede señalar las constelaciones. El hilo que lo conecta todo: cuerpo, mente y espíritu, con la fuerza del cosmos y la vitalidad de la naturaleza. Un hilo que me envuelve, que me hilvana al diamante y a la flor, a la espuma del mar, al granizo, al vuelo del cóndor, al aletear mágico del colibrí, a tu voz, a tu abrazo, a las esquirlas de tu amor cayéndome en el.
 
Poldy Bird.
 

Publicado octubre 4, 2009 por rosawrosa en Cuentos...