Archivo para julio 2008

Yo no necesito saber como eres – Pedro Salinas   Leave a comment

 
 
 

 
Yo no necesito tiempo para saber como eres.
 
Yo no necesito tiempo para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer en lo que callas,
o en esas palabras con que lo callas?
 
El que te busque en la vida que estás viviendo,
no sabe mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
 
Ir siguiéndote hacia atrás en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa, años con nombres,
será ir perdiéndote.
 
Yo no.
 
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina, en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz, donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.
 
Te vi., me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco, de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía, te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos, y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve quién eres tú, mi invisible.

Pedro Salinas.

 

Publicado julio 29, 2008 por rosawrosa en Poemas.

Tu mano me incita – Gocho Bersolari.   Leave a comment

 
 
 
Tu mano me incita.
 
Sentir tu cuello blanco
en una sola de mis manos.
Con mis dedos en tu yugular
tus ojos me miran diferentes
y hay un ansia en tus pechos,
en tus pies apoyados en los míos.
El simple deseo decanta
hacia el fondo de los vasos vacíos
y hay un aullido silencioso
mientras mi mano templa
la resistencia de tu cuello
mientras sopesa tu muerte
y tu vida
y busca ese lìmite entre una y otra.
 
(Tu mano me empuja
hacia la fuerza de paloma
que se esconde en tu cuello.)
 
El champán
espera en el hielo.
Nuestros sexos
son niños expectantes. Edith Piaf
termina el "himno al amor".
Tu garganta
está suspendida entre las nubes
sostiene el universo,
es el dragón enorme
que marcha por la luna y ahora
se encuentra en la trampa de mis manos
oscilando entre la sombra y la caricia
 
(El amor y la muerte
son dos hermanos que flotan en el aire.)
 
"Tengo hambre"
me dirás con voz estrangulada
y un escalofrío
me hablará de tu asomarte a los abismos
de imaginar tu cuerpo yerto
más hermosa que nunca entre mis brazos.

Gocho Bersolari.
 

Publicado julio 29, 2008 por rosawrosa en Poemas.

Si alguien me preguntara que si amo…Arias Solis.   1 comment

 
 
 
Si alguien me preguntara que si amo…
 
Si alguien me preguntara que si amo,
¿qué le respondería?,
¿qué podría responder ahora mismo
desvelada en la luna?
¿Sonreiría a su pregunta?
¿Me pondría de repente seria? ¿Hablaría de otra cosa?
¿Describiría un sueño cualquiera? ¿Inventaría
un recuerdo de amores lejanos donde todo
lo que aún no ocurrió se diera por pasado?
¿Cuál sería mi respuesta?
Lo sé yo misma acaso?
 
Si alguien me preguntara que a quién amo,
¿cómo se lo diría?,
¿cómo se lo diría si tú tampoco sabes
que mi alma lo mismo que una clara cisterna
copia tu rostro y tu figura
entre un verdoso nimbo
de avellanos y trigos?
 
Si alguien me preguntara que quién sabe mi amor
yo le contestaría:
Los árboles lo saben, los laureles, los pinos,
los castaños de la sierra.
Sus hojas en el aire
cuentan mi historia simple con murmullo infinito.
Ellos saben por qué mi alma está triste
y por qué callo siempre
lo que ellos sólo dicen.
 
Arias Solis.
 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Poemas.

Amor…Amistad…   Leave a comment

 

 

Amor…Amistad…

No me mientas, ni me engañes
que eres tú mi gran amor
y no quiero yo que empañes
mis ojos por el dolor.

Entiendo que no me quieras
como a ti te quiero yo
pero busco tus quereres
sin importar lo anterior.

Soñé siempre con tus besos,
soñé hundirme en tu pasión
más sé que eso es imposible
no es mío tu corazón.

Despierto aquí de mi sueño
y vuelvo a la realidad
olvido tener tus besos
por conservar tu amistad.

Pero poco aguanta el hombre,
poco aguanta y con razón,
se cansa de tanta espera…
y aflora su gran pasión.

Pues fue eso lo ocurrido,
no me pude controlar
te dije cuanto te quise
y se dañó la amistad.

En ti puse yo mi vida
te entregué mi corazón
pero en esta despedida
te llevaste mi ilusión.

Autor desconocido por mí.

 

 
 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Poemas.

Añoro – Félix Pagés D´Romeo   Leave a comment

 
 
Añoro.
 
Como añoro el sabor de tus besos
como anhelo tu boca fragante
como sueño en mi loco embeleso
buscando tus labios por mi delirantes.

Como sueño con las horas aquellas
preñadas de dulces excesos…
que tiernas, que dulces que bellas
perdido en la densa multitud de tus besos.

Como ronda en mi mente turbada
pensamientos que cruzan aviesos
avecillas fugaces en manadas
que se llevan volando tus besos.

Como sufro encerrado en mis penas
cual barrotes que encierran a un preso
¡¡tu quieres mas triste y amarga condena!!
que tener que vivir sin tus besos.

Te deliro en mis horas tranquilas
y hasta siento enjugar mis pupilas
pero sólo consigo eso.

Que se turbe mi mente de ideas
y vagar y vagar sin que veas
como sufro mujer sin tus besos.

 
Félix Pagés-D’Romeo.
 
 
 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Poemas.

Esta noche miraré la luna.   Leave a comment

 
 
 
 
Esta noche miraré la luna…
 
Esta noche miraré la luna,
intentaré encontrar tus ojos,
será tu luz la que me ilumine,
esta noche tendré tu ausencia,
nada me llenará si no tu tristeza,
y aunque te llame a gritos,
la luna será mi único consuelo.
 
Autor desconocido por mí.
 
 
 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Revoltijo...

¿Alguna vez limpiaste tu teclado?   Leave a comment

 
 
 
 
¿Alguna Vez Limpiaste Tu Teclado?

 
Yo lo hice ayer!!!…

Encontré palabras viejas, risas olvidadas…
Amigos del ayer, y los que estan siempre presente.
Una que otra lágrima que se secó en él.
 Un suspiro ya desgastado de la espera.  
 
 Notas de canciones, y muchas, muchas sonrisas!!!…
Esas que tocaron el corazon de la gente,
esas que marcaron mi huella,
las que resaltaron la esperanza,
 el optismimo, la calidad de vida …
 y esos correos que ayudaron a tanta y tanta gente.

Cartas, tarjetas …

Palabras de cariño, palabras de desprecio.
Olvidos recibidos,
 engaños y desengaños,
palabras que creí y me mintieron,
que allí quedaron en silencio.  
 
Amores que no fueron,
y otros que fueron y no tocaron mi corazon.
Pienso que lo limpiaré más a menudo.
No es bueno guardar tantos,
recuerdos ya rotos.

Volveré a hacerlo mañana,
antes que se junten otra vez…  
 
Autor desconocido por mí.  
 
 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Revoltijo...

En casa para siempre – Jean Bole.   Leave a comment

 
 
 

En Casa Para Siempre.

 

“La mas preciosa posesión que puede llegar a tener un hombre en este mundo es el corazón de una mujer”.

 

 

 

Era uno de aquellos días extraños. Ya saben a que me refiero. Cuando me levante a la mañana, me sentí en paz. El sol brillaba. El aire estaba fresco por el aroma del verdor. Era un bello día y yo estaba bien con el mundo.

Era mi día libre y con agrado me disponía a limpiar la casa y lavar la ropa. Trabajo mucho en un hogar de pacientes crónicos como enfermera de rehabilitación, y en los quehaceres domésticos. No siempre. Pero a veces es un cambio refrescante.

Alrededor de las ocho de la mañana sonó el teléfono. Podía oír la voz de mi madre al otro lado de la línea. Se escuchaba tensa e, instintivamente, supe que algo andaba mal. Ella estaba a punto de llorar.

Procedió a decirme que mi abuelo, su padre, estaba muy enojado porque el hogar de ancianos al que había ingresado dos semanas antes aun no lo había colocado en la misma habitación de mi abuela. Ese había sido el trato: compartiría una habitación con su esposa. Se lo habíamos prometido y contaba con ello.

Siete años y medio antes, la abuela había sido internada en ese lugar debido a que padecía una enfermedad progresiva, la de Alzheimer, y a la incapacidad de mi abuelo para cuidar de ella. Cuando ingreso tenía 90 años y mi abuelo 91. todos los días, durante los siete años y medio siguientes, el caminaba mas de un kilómetro de ida y de regreso para pasar el día con ella. Aun cuando ella no podía hablarle ni responder a sus cuidados y su compasión, el abuelo continuaba con su vigilia diaria.

Cada vez que yo lo visitaba, me relataba como se habían conocido, un día que nunca olvidaría. Me contaba que primero la vio en una multitud de gente en la feria, y que le había impresionado “la linda cinta roja que llevaba en sus cabellos castaños”. Luego sacaba su billetera y me enseñaba la fotografía que tomo aquel día en la feria. Siempre la llevaba consigo.

Con el tiempo, el abuelo llego a estar demasiado débil para vivir solo y cuidar de si mismo. A veces, hasta se olvidaba de comer. Sabia que era solo cuestión de meses que el también tuviera que ser atendido por otros.

Eso no fue fácil de aceptar. Siempre había sido un hombre tenazmente independiente. Condujo su auto hasta los noventa y tres años, y jugo golf diariamente, cuando el clima lo permitía, hasta los noventa y seis años. Pago sus cuentas, mantuvo su apartamento, se lavo la ropa, compro y cocino su comida hasta los noventa y siete años. Pero cuando se aproximaba a los noventa y ocho, ya no pudo cuidar más de si mismo.

Después de mucha persuasión, amor y apoyo, se avino a ingresar al hogar donde se encontraba mi abuela, pero con una condición: compartiría una habitación con ella o no iría. Esto fue lo que decidió y la familia estuvo de acuerdo. Quería “estar con su amada”.

La directora acepto la solicitud y el abuelo ingreso. El día que llego, sin embargo, se le dijo que debería aguardar un par de días hasta que trasladaran a la persona que compartía la habitación con la abuela. Le aseguramos al abuelo que todo estaría bien y partimos, suponiendo que estaba arreglado.

Pero los días se convirtieron en semanas y el abuelo aun no había sido trasladado a la habitación de la abuela. Cada vez estaba más confundido y letárgico. No comprendía porque no podía estar con ella. Peor aun, se hallaba en otro piso y ni siquiera podía “encontrarse” con ella.

Mi madre preguntaba constantemente porque no habían trasladado al abuelo y  a que se debía la demora, pero sus preguntas caían en oídos sordos. Por fin, la directora le dijo que lo más conveniente para el abuelo no era mudarse a la habitación de la abuela. Dada su debilidad, pensaban que podría hacerse daño al tratar de colocarla en una occisión mejor o moverla. Conocían bastante su naturaleza independiente y su voluntad de hacer las cosas bien.

Al principio, mi madre acepto esa decisión, pero luego se mostró cada vez mas preocupada. El abuelo se sentía mal lejos de su esposa. Solo deseaba estar con ella –con la persona a quien había amado durante sesenta y ocho años-. Hablaba de ello permanentemente, y estaba siempre triste. El brillo de sus ojos azules se había desvanecido.

Una mañana sonó el teléfono. No había visto al abuelo desde su ingreso al hogar. Al igual que mi madre, luchando por retener las lágrimas, mi abuelo me relato lo sucedido.

Me abrumo la tristeza. Ese ser a quien quería tanto, a quien había idealizado de niña y aprendido a conocer y a respetar como adulta, pasaba sus último años descorazonado y solitario. El, que era mi lazo con la eternidad, estaba perdiendo su espíritu. No le llevaban el apunte y se le negaba el control de su vida. Me enoje muchísimo ante lo que considere una verdadera injusticia.

Después de hablar con mi madre, decidí encargarme del asunto. Llame a la directora del asilo y le pregunte sobre la situación. Me reitero la información que me había dado mi madre. Le explique con serenidad que, a mi entender el abuelo debía ser trasladado a la habitación de la abuela, como se le había prometido. Ella insistió en que podría esforzarse demasiado y lastimarse al cuidarla. Le señale que era importante cumplir la promesa, porque ambos se beneficiarían emocionalmente al compartir la misma habitación, como lo habían hecho durante sesenta y ocho años. No veía porque, al final de sus largas y amorosas vidas, habría de negárseles su mutua compañía. Se amaban, y el “trato” había sido que estarían juntos.

Tras mucha discusión y desacuerdo, ya no pude contenerme. Mis emociones estallaron. Pregunte: “¿cual es el problema? Si mi abuelo, de noventa y ocho años, tuviera colesterol y le fascinara comer queso, ¿sabe una cosa? , lo dejaría hacerlo. Es mas, ¡yo misma saldría a comprarle su queso predilecto! Y si no pudiera comer solo, yo se lo daría. Estar en una habitación con mi abuela es importante para el, para su bienestar emocional, para su espíritu, para que haya brillo en sus ojos”.

Hubo una larga pausa al otro lado del teléfono. La directora contesto que comprendía lo que le estaba diciendo y que se ocuparía de ello.

Eran cerca de las nueves de la mañana cuando terminamos nuestra conversación, les daría plazo hasta las dos de la tarde para que mis abuelos estuvieran juntos. También le informe que si no efectuaba el traslado para ese momento, yo misma los retiraría de esa institución y los colocaría en otra donde pudieran compartir la misma habitación.

Luego llame a mi madre y le dije:

-Deja todo y toma tu bolso. Vamos a visitar a los abuelos. Conduje hasta lo de mi madre, deteniéndome en el camino a fin de comprar un televisor a color para el abuelo, mama me recibió en la puerta con una gran sonrisa y juntas nos dirigimos al asilo, con la sensación de haber controlado la situación.

Cuando llegamos, la abuela dormía profundamente y el abuelo estaba sentado a su lado, acariciando sus cabellos. Tenía una sonrisa en el rostro y aquel viejo brillo en sus maravillosos ojos azules. Le arreglaba el cobertor y le estiraba las sabanas. Y comenzó a hablarme de nuevo de su “amada” y de cuanto la quería, sin dejar de mencionar la feria y el lazo rojo en sus hermosos cabellos castaños. Me enseño la fotografía que guardaba en la billetera. Por fin había llegado a casa.

 

Jean Bole.

Extraído del libro “Sopa de pollo para el alma de la mujer”.

 

 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Cuentos...

Añoche soné que podía y hoy puedo – Facundo Cabral.   Leave a comment

 
 
 
Ayer soñé que podía y hoy puedo.

Como los budistas,
sé que la palabra no es el hecho,
si digo manzana no es la maravilla
innombrable que enamora el verano,
si digo árbol apenas me acerco
a lo que saben las aves,
el caballo siempre fue y será lo que es
sin saber que así lo nombro.

Sé que la palabra no es el hecho,
pero sí que un día mi padre
bajó de la montaña y dijo unas palabras
al oído de mi madre,
y la incendió de tal manera
que hasta aquí he llegado yo,
continuando el poema que mi padre
comenzó con algunas palabras.  

Nacemos para encontrarnos
(la vida es el arte del encuentro)
encontrarnos para confirmar que
la humanidad es una sola familia
y que habitamos un país llamado Tierra.
Somos hijos del amor,
por lo tanto nacemos para la felicidad
(fuera de la felicidad son todos pretextos),
y debemos ser felices también
por nuestros hijos,
porque no hay nada mejor que
recordar padres felices.  

Hay tantas cosas para gozar
y nuestro paso por la Tierra es tan corto,
que sufrir es una pérdida de tiempo.
Además, el universo siempre está
dispuesto a complacernos,
por eso estamos rodeados de buenas noticias..

Cada mañana es una buena noticia,
cada niño que nace es una buena noticia,
cada cantor es una  buena noticia
porque cada cantor es un soldado menos,
por eso hay que cuidarse del que no canta
porque algo esconde.  

Eso lo aprendí de mi madre
que fue la primera buena noticia que conocí.
Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente
porque cada vez que estaba por aprender algo
llegaba la felicidad y la distraía,
nunca usó agenda porque
sólo hacía lo que amaba,
y eso se lo recordaba el corazón.
Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo
para hacer otra cosa.
De mi madre también aprendí que nunca es tarde,
que siempre se puede empezar de nuevo,
ahora mismo le puedes decir basta
a la mujer que ya no amas,
al trabajo que odias,
a las cosas que te encadenan
a la tarjeta de crédito,
a los noticieros que te envenenan
desde la mañana,
a los que quieren dirigir tu vida,
ahora mismo le puedes decir basta
al miedo que heredaste,
porque la vida es aquí y ahora mismo.  

Me he transformado en un hombre libre
(como debe ser),
es decir que mi vida se ha transformado
en una fiesta que vivo,
en todo el mundo,
desde la austeridad del frío patagónico
a la lujuria del Caribe,
desde la lúcida locura de Manhattan
al misterio que enriquece a la India,
donde la Madre Teresa sabe
que debemos dar hasta que duela.  

Caminando comprobé que
nos vamos encontrando con el otro,
lenta, misteriosa, sensualmente,
porque lo que teje esta red
revolucionaria es la poesía.
Ella nos lleva de la mano y
debajo de la luna hasta los últimos rincones
del mundo donde nos espera el compinche,
uno más, el que continúa la línea que será
un círculo que  abarcará el planeta.

Esta es la revolución fundamental,
el revolucionarse constantemente
para armonizar con la vida,
que es cambio permanente,
por eso nos vamos encontrando
fatalmente para iluminar cada rincón.
 
Que nada te distraiga de ti mismo,
debes estar atento porque todavía
no gozaste la más grande alegría
ni sufriste el más grande dolor.  

Vacía la copa cada noche
para que Dios te la llene
de agua nueva en el nuevo día.

Vive de instante en instante
porque eso es la vida.
Me costó 57 años llegar hasta aquí,
cómo no gozar y respetar este momento?  

Se gana y se pierde, se sube y se baja,
se nace y se muere.
Y si la historia es tan simple,
porqué te preocupas tanto?
No te sientas aparte y olvidado,
todos somos la sal de la Tierra.
En la tranquilidad hay salud,
como plenitud dentro de uno.

Perdónate, acéptate, reconócete y ámate,
recuerda que tienes que vivir contigo mismo
por la eternidad,
borra el pasado para no repetirlo,
para no abandonar como tu padre,
para no desanimarte como tu madre,
para no tratarte como te trataron ellos,
pero no los culpes
porque nadie puede enseñar lo que no sabe,
perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente,
el pasado no te distraerá,
entonces serás siempre nuevo.  

Tienes el poder para ser libre
en este mismo momento,
el poder está siempre en el presente
porque toda la vida está en cada instante,
pero no digas no puedo ni en broma
porque el inconsciente no tiene
sentido de humor,
lo tomará en serio y te lo recordará
cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud
abandona la crítica,
el resentimiento y la culpa,
responsables de nuestras enfermedades.
Perdona a todos y perdónate,
no hay liberación más grande que el perdón,
no hay nada como vivir sin enemigos.
Nada peor para la cabeza y por lo tanto
para el cuerpo, que el miedo, la culpa,
el resentimiento y la crítica que te hace juez
(agotadora y vana tarea)
y cómplice de lo que te disgusta.

Culpar a los demás es no aceptar
la responsabilidad de nuestra vida,
es distraerse de ella.
El bien y el mal viven dentro tuyo,
alimenta más al bien
para que sea el vencedor cada vez que
tengan que enfrentarse.

Lo que llamamos problemas son lecciones,
por eso nada de lo que nos sucede es en vano.  

No te quejes, recuerda que naciste desnudo,
entonces ese pantalón y esa camisa
que llevas ya son ganancia.
Cuida el presente porque en él
vivirás el resto de tu vida.
Libérate de la ansiedad,
piensa que lo que debe ser será,
y sucederá naturalmente…

Facundo Cabral.

 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Revoltijo...

Te busco entre la gente – Oscar de Alba.   Leave a comment

 
 
 

TE BUSCO ENTRE LA GENTE
 
Busco una mirada perdida que me diga que sigo aquí
que sigo respirando, que sigo existiendo… que sigo viviendo.
Busco una mirada única
que me diga que tú estas aquí perdido entre la gente
que compartimos el mismo aire al respirar…
que me diga que no eres sólo un sueño.
Busco una sonrisa que me haga creer de nuevo
una sonrisa que calme mis angustias
que calme mis pesares… una sonrisa que me haga sonreir.
Busco dos ojos hermosos que alumbren mi negro camino
que me guíen en este túnel… busco dos luceros
que me lleven por mi pesado andar.
Busco un rostro mágico que me de nuevas ilusiones
que me de alas para volar… busco un rostro que me diga
que eres tú de verdad
Busco un cuerpo, un cuerpo que calme mis ansias,
que me llene de deseos… un cuerpo único
para un hombre único.
Lo he buscado por todos lados pero no lo he encontrado,
busco en todos los rincones, en todos los lugares
en el inmenso cielo, en el profundo mar, en el lejano espacio,
en las inalcanzables estrellas.
Te he buscado en todo el universo… y no te encuentro.
Sé que estas ahí, en algún sitio esperándome
aguardando mi llegada
quizás tan impacientemente como yo.
Seguiré aquí leyéndote, pensándote
soñándote, escribiéndote
extrañándote, queriéndote
esperándote…
 
Oscar de Alba.
 

Publicado julio 27, 2008 por rosawrosa en Revoltijo...