Condenada al silencio – Cherry Lane.   Leave a comment

 
 
 
 

 

Condenada al silencio. 

Nada más natural que estos paisajes
y esta luz en mi mesa y esta casa
-posible ya que se ha perdido todo-
y este extraño país en el que estoy.

Nada más natural que los nombres que oigo,
nada más natural que la nieve que cae,
la cama donde duermo,
los caminos que anduve . . .

Nada más natural. Nada más misterioso.

Aún no veo el conjunto
de todos los enigmas.
Sólo tengo fragmentos
Amargos, disparates
De mí: gran disparate. O verdad honda.

Lo nuevo es la costumbre.
Lo acostumbrado olvido.
¿Soy otra? ¿Soy la misma? Los espejos
reflejan a una niña que se va y a una anciana
que blancamente llega,
pero nunca responden.

La respuesta está al filo:
Cuando ya nada importa y no regresa el hombre.

Pero entre tanto hay músicas
y luz en las estancias y retratos,
y horas que pasan esperando oír voces
que miran desde ayer. Y también son misterio.

Habría que marcharse.
No haber venido nunca
porque el hondo misterio no está en los escalones
que bajamos: se agita,
mortal y eterno, en nuestro lado izquierdo,
y estamos impacientes porque amamos
lo que no debe amarse
ni ser amado quiere.

Yo me pregunto ahora,
en este pozo hondísimo,
si aún me quedan más pozos,
cuántos pozos me quedan
y hasta dónde el misterio será, como hasta ahora
natural, cotidiano
y si un día, en mis nieves,
no sentiré ya nada:
¡qué vergüenza, Dios mío!

Y digo que me quiero
marchar.
Que el juego es sucio,
que yo nada comprendo y que no hay paraísos
terrestres ni celestes. Sólo noches y noches
y una lenta caída del insomnio a la nada:
desde un sueño a otro sueño.

Lo más limpio es marcharse:
No dejar que se ensucie
Nuestra mano inocente. Pero suena el teléfono
y Sí, yo soy, decimos
a las voces extrañas que, siempre equivocadas
de número, en la niebla
a cenar nos invitan.

Todo tan natural. Todo tan misterioso.

Cada hombre, en su noche,
Sin saber dónde echarse como un perro,
Descuelga los teléfonos, acude
A a la cena, sostiene
hermosas copas de cristal: decora
un friso monstruoso. Sigue.

Nada más natural. Lo extraño es esto:
no poder derrumbarse en las aceras
porque hay que mantener el orden público.

de Poemas de Cherry Lane,1968

 

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Publicado febrero 19, 2008 por rosawrosa en Poemas.

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