Archivo para octubre 2007

Si.   Leave a comment

 
 
 
 
Si.
 
Si la nota dijera:
"No es una nota que hace una música".
…no habría sinfonía.
 
 
Si la palabra dijera:
"No es una palabra que puede hacer una página".
..no habría libro.
 
Si la piedra dijera:
"No es una piedra que pueda montar una pared
".
…no habría casa. 
    
Si la gota dijera:
 "No es una gota que puede hacer un río
".
.no habría oceáno.
 
Si el grano dijera:
"No es un grano de trigo que puede sembrar un campo
".
…no habría cosecha.
 
 
Si el hombre dijera:
"No es un gesto de amor que puede salvar la humanidad
",
jamás habría justicia y paz, dignidad y felicidad en
 la tierra de los hombres.
 
Como la sinfonía necesita cada nota.
Como el libro necesita cada palabra.
Como la casa necesita cada piedra.
Como el oceáno necesita cada gota del agua.
Como la cosecha necesita cada grano de trigo.
La humanidad entera Te necesita, pues donde
estés, eres único y, por tanto, insubstituible.
 
Autor desconocido por mí.
 
 

Publicado octubre 31, 2007 por rosawrosa en Poemas.

La huella – Poldy Bird.   Leave a comment

 
 
 
 
La huella.
 
Por donde pases, deja una huella. Para eso,
no es necesario que pises fuerte, que te hagas notar
con autoritarismo, que trates de llamar la atención con bombos y platillos.
No…No son tus voces de mando, ni tu aspereza,
ni tu rigor lo que marcara el lugar
que has ocupado en el trabajo
o en tu casa.
Sera…eso de ti que has dado con amor:
la palabra al que necesitaba aliento,
la sonrisa al que se acercaba a ti, el consejo al que te lo pedía;
la generosidad para comprender los motivos
que llevan a algunos a cometer errores, a herir, a golpear.
Cuando no te agradece algo que has hecho por otro…
piensa que no lo has hecho con sinceridad…
pues siempre se agradece lo que es generoso, autentico.
Conozco mucha gente que solo hace favores
para que se los agradezcan,
o para pregonarlos y que digan:
"que bueno", "que maravilla".
Esos no dejan huellas, ni corazones
encendidos en lámpara votivas.
Para dejar una huella, hay que quedarse un poco en lo que se hace:
la tiza dibujando palabras en el pizarron
del grado, la esposa planchando la camisa
del marido, la mano apretando con tibieza la manito del hijo…
Para dejar una huella…chiquita
como una corola de violeta,
no importa su tamaño, sino el signo que indique
que pasaste por alli.
                                
Poldy Bird.
 
 
 

Publicado octubre 31, 2007 por rosawrosa en Cuentos...

Dolor constante – Alfonsina Pais.   Leave a comment

 
 
 

 

DOLOR CONSTANTE

 

Recuerdos del ayer que hoy me visitan,

imágenes que retornan con tu nombre

se suman y se multiplican

multiplicando el dolor que me dejaste

y es tu ausencia un vacío enorme

donde me desangro cada vez

que la nostalgia me gana la partida.

 

Me voy en el tiempo hasta tus brazos

la felicidad retorna a mí con el abrazo

y quiero quedarme eternamente,

perderme en ti para siempre

disfrutando de tu mirada enamorada,

del mar de caricias inagotables,

de aquellos besos inigualables…

Por más que te he buscado

en otras bocas, en otros labios,

no he conseguido encontrarte

y sigo atada a ti en cuerpo y alma…

 

Le he pedido una y mil veces

al tiempo que vuelva, que regrese…

Le he implorado de todas las maneras

a mi Dios que nos una nuevamente…

Desafié al destino tan solo por hallarte;

sin embargo, nada he conseguido

me revuelco en este hastío

de tu no estar y mi memoria,

allí, donde continúa viva nuestra historia…

 

Tormento sin piedad que me acompaña

a lo largo de mis interminables días,

y no comprendo, juro que no entiendo,

como estando sin ti… aun estoy viva.

 

Alfonsina Pais.

 

 

Publicado octubre 30, 2007 por rosawrosa en Poemas.

Pregunté al poeta… – Ninfa Duarte.   Leave a comment

 
 
 
 
Pregunté al poeta…
 
-¿Todavía escribes versos de amor?
¿de dónde sacas las palabras?
-Del misterio…
ven arúspice inclemente,
agorero, embustero;
escarba mis entrañas
en busca de algún signo
que te dé esa respuesta!
 
En vano intento desmenuza,
examina, hurga, araña,
rasga, excava, despedaza,
 moja en sangre sus manos,
todo en vano…
 
El misterio no está allí,
es viajero de mis letras,
vuela en alas de mis versos,
es aliento de mi pluma,
desahogo de mis penas,
un suspiro en mis estrofas,
habitante invisible de mi ser…
 
… y el amor está en mi alma
exprimiendo la esencia del  misterio…
 
Ninfa Duarte.
 
 

Publicado octubre 30, 2007 por rosawrosa en Poemas.

Que el amor sea suficiente – Poldy Bird.   Leave a comment

 
 
 
 
 
Que el amor sea suficiente.
 
El ángel está como suspendido en un estante alto de la biblioteca, con su gesto preparado para volar. Ese ángel de madera de guindo hecho por tus manos un tono más pálidas que su color de oro ruboroso. Qué extraño lo nuestro…
Cada vez que hablábamos parecía que algo profundo nos acercaba, algo con magia y tripas, unos lazos de esos que no se desatan nunca más. Pero no.
No había lazos. Ni bien nos separábamos, se soltaban los hilos intangibles que nos unían. Servían para unos breves momentos, los del encuentro. La más corta distancia los hacía desaparecer. Y otra vez la espera, otra vez volver a ser dos desconocidos, y la espera, la campanilla del teléfono que no suena, pulsar la tecla del contestador al llegar de la calle… y nunca tu voz con un mensaje…, y la espera, la espera, la espera… hasta reunir fuerzas y llamarte. ¿Qué tal, "extraño", cómo estás? No me pases facturas. Tuve unos líos bárbaros, vos sabes cómo anda todo… ¿Las cosas has cambiado tanto? ¿Ya no es lo más importante el amor, la relación humana, el compartir con otro penas, sueños, problemas, alegrías? Escuchar una vieja canción, leer en voz alta aquel poema de la Vilariñó o la Orozco, usar los ojos como telescopios para encontrar la Cruz del Sur en las noches de agosto… Una vez le abrí la pajarera a Magaldi (así se llamaba el jilguero) y el pequeño pájaro voló. No tuvo miedo. No se detuvo. No miró hacia atrás. ¡Y nosotros, tan fuertes, tan pensantes, tan declamadores de frases maravillosas… no nos atrevemos a traspasar la puerta que está siempre abierta, que nadie cierra…! Vos ahí.
Yo aquí. No quiero hacer reproches. No quiero oírlos, tampoco. Me parece que tendríamos que hacer las cosas de otro modo. Dejar que el amor sea lo que debe ser: la savia del árbol, las alas del alma, el color del agua, las estrellas en el fondo de los ojos, la locura en el pensamiento, el calor de la piel… Dejar que el amor sea suficiente.
Que lo demás estorbe, sobre no importe. Con tus manos hiciste un ángel para que me cuidara. Ahí está. Cerca de mí. Ahuyentando oscuridades y demonios con su aura rosada. Al tallarlo y pulirlo pensando en mí, invadiste mi territorio, te metiste en mi mundo reservado y secreto… ¿Cómo vas a salir de aquí? No podrás. Cuando alguien llega donde vos llegaste, ahí se queda para siempre. Te parecerá que podes salir, fantasearás con ello, pero no… una red invisible te ha atrapado, lo quieras o no. Estás en mi realidad virtual, en este espacio de zorzales que cantan al amanecer, cassettes que escucho cuatrocientas veces sin parar, libros que releo, papeles que escribo y no dejo que nadie lea, una alta palmera que veo desde la ventana… Estás. Vestido como yo quiero. Diciendo lo que quiero que digas. Pensando lo que quiero que pienses. Sintiendo lo que quiero que sientas. Porque mi mente está muy entrenada y es capaz de fabricar imágenes y situaciones que son las de la vida, o parecidas a la vida.
Quizás sea esos lo que a muchos nos mantenga vivos: soñar que vivimos…
Mientras la vida cree que anda por ahí… Mientras vos creas que andás por ahí. Y no se den cuanta, ni vos ni la vida, que si yo no los invento en mí ¡ustedes no existen! Deja que el amor sea suficiente. Y que no necesites nada más, porque el amor te alcanza.
 
Poldy Bird.

 

 
 

Publicado octubre 26, 2007 por rosawrosa en Cuentos...

El honor…   Leave a comment

 

 

 

 
¨ El honor es como la juventud,
una vez perdido,
nunca más se recupera ¨.
 
Cesar Cantu.

 

 
 
 
 
 
 

Publicado octubre 26, 2007 por rosawrosa en Frases.

Mar solo – Poly Bird   Leave a comment

 
 
 
Mar  Solo.
 

     No sé bien por qué, pero casi todos le damos importancia a "la primera vez" de algo. Y queremos compartirla con alguien: una persona que entienda nuestro gesto afirmativo, esa clara intención de la mirada, el mensaje de nuestra mano apretando la suya.
     Tal vez por eso me sentí tan triste al caminar la cuadra y media hasta la playa de esa pequeña ciudad que mi conocimiento estrenaba. Iba a ver su mar por primera vez. Sola. Triste y asustada, porque la soledad me asusta, me vuelve chiquita y desamparada.
     Fue como si todos hubieran sido invitados a una fiesta y yo apareciera sin mi tarjeta y sin conocer a los dueños de casa.
     Cada cual estaba en lo suyo: los chicos entrando y saliendo del agua, las madres llamándolos, los jóvenes concursando su belleza o jugando a la pelota paleta, el oleaje bordando la blanquísima filigrana de la espuma, el viento levantando, cada tanto, una arena de oro pálido que la luz transformaba en lentejuelas mínimas agitándose con movimientos de pandereta. Apreté el bolso contra mi pecho y busqué un lugar frente al agua infinita.
     Me senté con las piernas encogidas, los anteojos negros, las manos sosteniendo las rodillas, y fue como si me hubiera vuelto invisible. Ya nadie me veía. Pasaban frente a mí, detrás de mí, pero yo no existía.
     Éramos solamente ese inconmensurable mar bullente y movedizo, un poco azul, un poco verde, tan murmurador y yo.
     Yo necesitando a todo el mundo y sin nadie que necesitara de mí. Ese arrogante mar y esta aturdida mujer.
     Una niñita se acercó con su balde rojo y su mamá la llamó:
– "No molestes a la señora que está pensando"… ¿algún cuento?  Y me sonrió con una sonrisa que se despedía.
     ¿Qué pensaría, en realidad, la gente de los que escribimos o de los que hacemos algo que ellos creen que no pueden hacer?
     Quizá de haber sido yo otra… hubiera llenado el baldecito con agua y la mamá de Sol -así se llamaba la niñita redonda y bronceada- hubiese charlado conmigo de lo que se habla en la playa.
     Ella no sabía que yo era una extraña, sino que extrañaba, que quería hacer un pozo en la arena para juntar almejas, pero no me atrevía, que quería zambullirme en las rápidas olas, pero me daba vergüenza, que me molestaba el sol en la nuca, pero no podía cambiar de posición y volverme visible. Así, sentada, ovillada,
quieta, muda, sola en el estreno de una obra que hubiese podido ser hermosa y divertida, pensé en otros días, en seres que me acompañaron: armé rostros queridos y lejanos, resucité palabras dichas tiempo atrás.
     Me encontré con culpas, alegrías y fantasmas.
     Todos los mares que conocía resonaron en mi mente su ruido de caracola apoyada en la oreja.
     Todos los mares aletearon con las alas grises o blancas de sus gaviotas siempre hambrientas.
     Todos los mares burbujearon sus azules copiados del cielo, de los nomeolvides, de las violetas postreras del invierno y sus verdes encabritándose en las primaveras de hojas nuevas, pero en todos había estado con alguien, acompañada.
     Y yo decía: "allá va un pájaro" o "un velero tan blanco" o "¿pescarán algo esos hombres?" o "ese chico tan bello"… y quien estaba a mi lado giraba su cabeza mirando, o me señalaba algo, también, para que yo mirara, y el mundo era entonces tibio y seguro como un nido de dos manos puestas en forma de cuenco para dar toda el agua mansa de la ternura, toda el agua transparente de la compañía.
     Cuando la playa quedó casi desierta me levanté para marcharme.
     En la arena estaba la forma de mi cuerpo: allí permanecería hasta que la verde mano del mar la emparejara, borrándola, borrándome.
     Me quité los anteojos para limpiar los vidrios empañados, que casi no me dejaban ver.
     Pero mientras regresaba al hotel me di cuenta de que no, no eran los vidrios.
     Era yo, llorando.
Poldy Bird.

 

Publicado octubre 25, 2007 por rosawrosa en Cuentos...