Las huellas – Sonia Sager.   1 comment

 
 
Génesis 19
Destrucción de Sodoma
…una vez fuera dijeron “ponte a salvo por tu vida, no mires hacia atrás ni te detengas en parte alguna de esta llanura sino que huye a la montaña para que no perezcas”. Lot le respondió “¡OH no Señor mío”…
pero la mujer de Lot miró para atrás y quedo convertida en estatua de sal…

Las huellas.

Caminaba deprisa, quería llegar lo antes posible al museo de bellas artes, se exponía la estatua de la famosa mujer de sal. Entré con cierto recelo. Las luces tenues de la sala hicieron que por un segundo quedara paralizada. Mis ojos se detuvieron unos segundos y, enseguida, busqué la imagen. Estaba en un pedestal con su larga cabellera, rasgos suaves y un cuerpo esbelto tapado por una túnica. Parecía etérea, me acerqué, pasé la mano sobre la escultura y sentí una extraña vibración. El frío me invadió y me fui a casa sin lograr apartar la imagen de la cabeza
Al día siguiente caminaba apurada hacia mi trabajo y en el tumulto de la gente la vi. Era ella que venía hacia a mí. Me detuve y siguió acercándose hasta que me alcanzó. Sus ojos sin vida me miraban como pidiendo algo que no supe inferir pero desapareció súbitamente. Ya en la oficina, me puse a realizar el trabajo de todos los días hasta que sentí una presencia extraña, levanté la mirada temiendo un nuevo encuentro y la volví a ver, estaba parada en la puerta de mi escritorio. Cuando me incorporé, desapareció
Me costó finalizar el día y tomé un taxi para llegar más rápido a mi departamento. Ingresé apurada, cerré las ventanas y las cortinas, no quería verla, era como un presagio. Comí y me acosté con cierto temor, no sabia el motivo, me metí en la cama y apenas pude conciliar el sueño.
Sin saber cómo volvió a aparecer, pedía que rezara por ella que la ayudara. Impresionada por sus súplicas aunque no recordaba las oraciones, muy despacio y con miedo, recé. Inesperadamente la sal comenzó a derretirse y a caer como un pequeño hilo de agua que se deslizaba hacia un oasis. Cuando quedó completamente al descubierto se dio vuelta lentamente y vi su cara. Era exactamente igual a la mía No lo podía creer. Grité hasta que las cuerdas me lo permitieran Y me desperté sentada en la cama totalmente empapada por el sudor, Menos mal que todo absolutamente todo había sido una de mis tantas pesadillas. Me levanté eufórica decidida a olvidar ese espejismo cuando pisé un inmenso charco de agua que estaba junto a mi cama.
Quién sabe en qué lugar del tiempo se encuentra ahora la mujer de sal mientras escribo un fragmento de su historia, quizás transite por las arenas sin pisadas, pérdida en la memoria de nadie. Rezo por ella todas las noches, no volví a ir al museo, -de dónde dicen que desapareció- y me cuido mucho de no mirar hacia atrás.

Sonia Sager.

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Publicado mayo 3, 2007 por rosawrosa en Cuentos...

Una respuesta a “Las huellas – Sonia Sager.

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  1. es hermoso me gustan tus cuentos y tus poemas sigue delante

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